lunes, junio 23, 2008, 09:55 AM
La Copa del América, entre el defensor suizo y el desafiante neozelandés Emirates Team New Zealand, arrancó hace mañana un año, el 23 de junio de 2007, para poner el colofón a una cita náutica que había empezado a tomar forma a mitad de abril con la disputa de la Copa Louis Vuitton, de la que salió el rival del Alinghi.Así, 365 días después de que Valencia acogiera en Europa, por primera vez desde su creación, esta centenaria regata, la familia de la Copa del América vive pendiente de que Alinghi y BMW-Oracle resuelvan en catamaranes la 33 edición, como han establecido los tribunales, para poder revivir posteriormente una cita convencional con varios equipos.
Desde que acabó la 32 edición, el camino hacia la 33 Copa del América ha estado marcado por los tribunales y el agrio cruce de acusaciones entre los representantes de los dos equipos implicados, el BMW-Oracle, que representa al Golden Gate Yacht Club (GGYC) de San Francisco y el Alinghi, de la Sociedad Náutica de Ginebra (SNG).
El 20 de julio de 2007, el GGYC presentó una demanda contra la SNG por considerar que el Club Náutico Español de Vela (CNEV), representado por el Desafío Español y que había sido aceptado por la SNG como ´Challenger of record´ -primer desafío y quien negocia con el defensor las normas de la siguiente edición- era ilegítimo, por lo que también lo era el trigesimotercer Protocolo.
El Tribunal Supremo de Nueva York, único competente según establece el Deed of Gift -documento fundacional de la Copa del América-, estimó esas protestas y dio la razón al BMW-Oracle en su demanda y estableció que correspondía a los estadounidenses desafiar al Alinghi en la siguiente edición.
Tras varios meses de mociones de revisión y apelaciones, el juez desestimó en marzo la alegaciones del sindicato suizo y ratificó su sentencia de noviembre, por lo que la 33 Copa del América debía celebrarse en un duelo entre Alinghi y BMW-Oracle al mejor de tres regatas. Faltaba saber la fecha y el lugar.
En mayo, el juez dictaminó que la regata debía celebrarse después del 12 de marzo de 2009, en Valencia u otro lugar que eligiera Alinghi, siempre que se lo notificaran al GGYC con seis meses de antelación, pero la SNG decidió apelar la decisión.
El juez resolvió que el periodo de diez meses estipulado en el Deed of Gift para que el ganador esté listo para defender su título comenzaba a partir de la notificación de su sentencia final del 12 de mayo.
Sin embargo, el documento fundacional de la competición prohíbe que tenga lugar en el hemisferio norte entre el 1 de noviembre y el 30 de abril, por lo que la SNG pidió que mayo de 2009 fuera la primera fecha posible para competir.
Con estos antecedentes el proceso se ha dilatado ya más de once meses y el penúltimo capítulo se vivió el pasado día 5 en la enésima vista oral en los tribunales neoyorquinos, en la que la SNG y el GGYC expusieron sus argumentos ante los cinco jueces de la División de Apelación del Tribunal Supremo de Nueva York, que deben clarificar la fecha y la sede de la próxima Copa del América.
En este tiempo, Valencia ha estado a la espera de saber si acogerá una nueva edición de la Copa del América y mientras, ha visto transformado el escenario de la competición, pues los barcos, la velas y los regatistas en las bases del Puerto han dado paso a operarios, barreras de seguridad y el asfalto del circuito urbano que acogerá el Gran Premio de Europa de Fórmula Uno el 24 de agosto.
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